lunes 23 de enero de 2017

40 años, haciendo historia. Volumen IV

40 años, haciendo historia. Volumen IV

40 años, haciendo historia.

Volumen IV

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Medalla de oro a la corrupción.

 

Raúl Ochoa y Beatríz Pereyra

 

Triunfar en juegos Olímpicos o en competencias mundiales se ha convertido en una llave para ingresar a la política... y a la transa. Atletas como Tatiana Ortiz, Ana Gabriela Guevara, El Tibio Muñoz y Bernardo Segura han afrontado -e incluso perdido- juicios por delitos que van del tráfico de influencias a la extorsión Es un fenómeno que la mayoría de los partidos políticos fomenta: racimos de deportistas logran grandes puestos sin tener ni idea de administración pública y entregando irregularidades como únicos resultados.

 

Ser medallista olímpico en México es, casi siempre, la llave para entrar a la política. Después de la gloria deportiva, el destino de la mayoría de los atletas, hombres y mujeres está en los partidos políticos.

Con el pretexto de que nadie los prepara para el retiro, se descuidan físicamente y se acomodan en el sillón de la burocracia.

Aprovechándose de su fama y buena reputación los medallistas han mentido, falsificando documentos, traficando con influencias políticas, evadiendo al fisco, extorsionando, lucrando y hecho trampas sin emprentar consecuencias legales.


Termina de leer este artículo  en la edición 40 años Proceso, Volumen IV

lo encontrarás en la página 106.


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